Epistemología. Génesis, evolución y desarrollo
Introducción al tema
El presente trabajo se va a dividir en cinco secciones fundamentales, las primeras cuatro secciones se referirán más que todo a las etapas evolutivas que le ha tocado transitar la epistemología, la cual parte desde la génesis griega siglo IV a.C., hasta el siglo XX, y en la última sección se abordará el tema tentativo de la tesis doctoral. La epistemología es la rama de la filosofía encargada de estudiar el conocimiento humano. En la epistemología se distingue una primera etapa circunscrita por la génesis de su nacimiento la cual se remonta a partir de las primitivas cosmologías desarrolladas por las culturas Babilónica, egipcias, hebreas y griegas. En dichas culturas, antes mencionadas, la epistemología estaba prediseñada para obedecer a una metafísica pre-racional y prelógica. Todo conocimiento para ésta época giraba en torno a los mitos religiosos los cuales gobernaban la totalidad de la vida social y humana, dando paso a nuevas cosmologías más desarrolladas que éstas, iniciadas sobre todo a partir del pensamiento racional de los jonios del Asía Menor, hecho en el cual se supone el surgimiento de la filosofía en el siglo VI a.C.
La segunda etapa epistémica arranca con la aparición de la tradición geocéntrica y geo-estática a través de las obras de Platón y Aristóteles y sobre todo de la astronomía y de la física de Aristotélica. Con Platón se inicia el descubrimiento de la inteligencia. Para éste pensador la verdadera ciencia es aquella que capta las ideas que son sin materia y cantidad y se captan por el conocimiento intuitivo racional. El hombre vive contemplando las cosas sensibles. La anamnesis es el conocimiento producto de un recuerdo que se hace presente, es el conocimiento que el alma posee el cual aflora por la reminiscencia. No es posible un conocimiento auténtico a través de los sentidos; es posible un conocimiento auténtico a través del entendimiento. En cambio, Aristóteles desarrolla la primera teoría del conocimiento, partiendo de un concepto fundamental como lo es el de la realidad. Realidad entendida como todo aquello que se manifiesta ante la mirada como existente e iluminada por el mundo de las ideas. Admite la existencia de tres realidades fundamentales las cuales son: a) la realidad terrestre; b) la realidad celeste; y c) la realidad divina. Para Aristóteles cada sustancia tiene su propio ser con la cual se topa el viviente en el devenir de la realidad. Para Aristóteles existe dos fuentes de conocimiento, en primer lugar, se habla de una fuente de conocimiento sensitivo, el cual suele ser la fuente de todo conocimiento como por ejemplo: el concreto, el particular y los conceptos verdaderos, es la base del conocimiento científico y estás sujetos a cambios. En segundo lugar, se habla del conocimiento intelectivo, según el cual es superior al sensitivo. Es científico, puesto que se requiere de la fijeza, estabilidad, necesidad de los objetivos a que se refiere a los conceptos universales. Tiene cuatro propiedades, las cuales son: 1) el conocimiento de las esencias de las cosas. La razón de ser de cada cosa; 2) conocimiento de las cosas por sus causas que generan ese conocimiento; 3) es un conocimiento necesario; 4) es un conocimiento universal, científico, fijo y cierto de las cosas. Lo único que permanece vigente en la actualidad del pensamiento aristotélico es la lógica. La lógica es tan científica como la matemática o la biología.
La tercera etapa del conocimiento surge a través de la crisis y crítica a partir de la Edad Media. Hubo un declive del antropocentrismo, del antropomorfismo y de la teleología derrumbando la cosmología centrada en el hombre de Aristóteles para dar paso a una cosmovisión impersonal y mecánica del mundo. En la Edad Media no había un concepto de episteme o ciencia lo suficientemente claro como para definirla. La reina de la ciencia para ésta época era sin duda la teología desarrollada a partir de las ideas de Santo Tomás de Aquino. La filosofía no era más que un apéndice de ésta, y su papel no era otro sino el de organizar la epistemología. A partir de la revolución científica la cual comienza a partir del siglo XVI, aparece el sistema astronómico copernicano, los trabajos presentados por Newton, más los aportes dados por Bacón en el siglo XVI, el cual introdujo el nuevo organón. Éste instrumento metodológico no era más que un puente rudimentario para pensar y razonar correctamente. La obra de Bacón es fundamentalmente crítica; solo en una pequeña parte adquiere importancia por ser una construcción positivista. El método de hacer ciencia añorado por él, ha perdido vigencia en la actualidad. Hoy el método científico es otra cosa. Sin embargo, lo valioso del nuevo órgano es la doctrina de los ídolos, la cual es un grito de alerta contra los prejuicios y cosas mal aprendidas que obstaculizan el camino de la verdad.
Otro de los precursores de la revolución científica fue el filósofo Francés René Descartes. Descartes rompe con la filosofía clásica, la cual estaba secuestrada por el pensamiento medieval. En este sentido, Descartes decide renovar la filosofía para adecuarla a los cambios científicos. Descartes es el verdadero fundador de la epistemología científica. Su primera preocupación era la de elaborar un método que condujera al conocimiento verdadero. El primer paso del nuevo método consistía en la duda metódica: ante la totalidad de lo real la persona ha de olvidar cuanto le hayan dicho o enseñado. El filósofo se ejercita en el arte de dudar para lograr alcanzar la certeza del saber. Sin embargo, la duda filosófica es de práctica difícil sobre todo en los actuales momentos en los que el hombre vive una vida relativamente fácil al venirle todo prefabricado y concebido por la técnica, al parecer al hombre postmoderno ya no le es tan necesario pensar. Pensar se ha convertido en una actividad para unos cuantos privilegiados los cuales venden el saber por un salario mensual. Hoy la ciencia no tiene la misma concepción que la pensada por Descartes. Para éste pensador el hombre es un ser dual: alma y cuerpo, pensamiento y materia, y espíritu y forma. Posteriormente, al ponerse en marcha la filosofía positiva de Augusto Comte logró deslastrar toda metafísica de la ciencia. Hoy, la ciencia se ha atomizado y el saber se ha vuelto complejo.
Ahora bien, los descendientes filosóficos de Descartes, son precisamente cerebros geniales pertenecientes a la misma generación de pensadores. Entre ellos se encuentran Newton y Leibniz. La filosofía ontológica de Newton no es más que el fondo de su física, en cambio para Leibniz, la física no es más que una ventana para mirar desde allí el ser ontológico. Copérnico elaboró un sistema astronómico y Newton estableció la base para una concepción mecánica del universo la cual se mantuvo en pie hasta los inicios del siglo XX y que aún conserva en buena parte su vigencia.
En el campo de la filosofía, en los siglos XVII-XVIII, no cesa el pensamiento dogmático, como tampoco se duda que al hombre le es dado a conocer el ser ontológico. A esta postura le pondrá punto final el escepticismo de Hume; y el criticismo de Kant. Ambos filósofos planteaban la necesidad previsivamente el poder y los límites del conocer humano, para que tengan sentido trabarse el mortal con el problema de la ultimidad ontológica. De modo que surgen dos corrientes filosóficas en Europa. La primera de ellas, la racionalista, tuvo cabida en el pensamiento alemán. Para el racionalista halla en el pensamiento, en la razón, la fuente más importante y decisiva para impulsar el conocimiento. Para que exista verdaderamente conocimiento, es preciso que éste tenga los caracteres de universalidad y de la necesidad. Esto significa que el juicio formulado debe ser el resultado forzoso, una consecuencia necesaria y válida en todas las partes y para todos los seres racionales. Esta clase de conocimiento es la que suministra los axiomas, la matemática, ciencias fundadas en la razón y sobre la cual no tiene ninguna acción la experiencia. Entre los filósofos racionalista de la época de la antigüedad se encuentran los siguientes: Parménides, Sócrates, Platón y Aristóteles. En cambio para el pensamiento empirista, desarrollado en Inglaterra, sostiene la tesis que la única fuente del conocimiento humano es la experiencia. Para el empirista no hay conocimiento a priori. Todo el saber se deriva de la experiencia exclusivamente. En el espíritu humano no se puede encontrar ideas y principios innatos anteriores a toda existencia. Para éstos pensadores, por ejemplo: la mente humana del niño es como una tabla rasa que se va llenando en la medida determinada por la experiencia. Para los empiristas el error del racionalismo es haber considerado una sola ciencia: la matemática, y concebido sobre este modelo todas las demás ciencias. La idea del empirista aparece reflejado en la época de la antigüedad en Protágoras y más tarde en los Epicúreos y Estoicos. En los tiempos modernos sus partidarios son: Hume, Locke, y el filósofo Francés: Condillac. Luego se derivaron otras dos corrientes. La primera llamada intelectualismo consideran que el racionalismo y el empirismo son el hormigón fundamental que sostiene el conocimiento humano. Este punto de vista también fue sostenido por Aristóteles y Platón en una época posterior a su filosofía. En la Edad Media, fue desarrollada por Santo Tomás de Aquino quien admite al igual que Aristóteles dos clases de facultades de intelecto: el intelecto agente y el intelecto posible. Luego la otra corriente denominada Apriorismo, también llamada criticismo y desarrolla por Kant. Para el apriorismo las únicas fuentes del conocimiento son, asimismo la experiencia y la razón. Trata de conciliar ambas doctrinas tanto la empírica como la racionalista, pero en oposición al intelectualismo. Contra el empirismo afirma: nuestro pensamiento presenta ciertos conocimientos a priori, que no derivan de la experiencia. Contra el racionalismo, el apriorista afirma que no conocemos aún la realidad de las cosas en sí mismas, sino tales como se manifiestan en los fenómenos. Concluye Kant: las intuiciones sin los conceptos son ciegas, en cambio los conceptos sin intuiciones son vacíos. La ontología desde Descartes a Kant, se esfuerza inmensamente en entender cómo se alcanzan los conocimientos y la certeza de la verdad. Pero lo hacen dogmáticamente: presume que el espíritu humano está hecho para la obtención de la certeza. A partir de Descartes la ontología se desplaza por dos direcciones: hacia una imagen del mundo exclusivamente espiritualista; y hacia una cosmovisión materialista cuyos grandes representantes son los empiristas ingleses y los físicos creadores los cuales continúan la ruta del mecanicismo de Newton. Ahora bien, otro de los filósofos interesantes por sus ideas fue Tomás Hobbes, para éste pensador, el hombre es un ser natural tanto su mente como su cuerpo son susceptibles de una explicación mecánica. Nada es espiritual, ninguna idea innata hay en el hombre. El origen de la ilusoria actividad espiritual está en los sentidos, en estímulos materiales, en movimientos de la materia. La mente por consiguiente tiene que ser material, es imposible que el movimiento material genere otra cosa que no sea también movimiento. En este sentido Hobbes rompe con Descartes para quedarse con la mecánica. Hoy temas como: metafísica, espíritu quedan desterrados del horizonte científico. Sin duda, la ciencia ha alcanzado grandes avances como por ejemplo la llegada del hombre a la luna, pero nadie que no haya ido hasta allá ha podido verificarlo. La realidad humana en cambio es otra cosa, es más terrenal, difícil y engorrosa de comprender, a pesar que se ha entrado en los inicios del siglo XXI, el hombre no ha dejado de vivir sin dioses, catecismos y crucifijos. Hoy el tema de las religiones se pone de nuevo en boga en casi todas las culturas como también la astrología, la magia y la superchería. Por otro lado, el hombre no puede vivir la vida científicamente, y menos aún, lejos de sus creencias mito-mágicas enseñadas culturalmente por sus ancestros, y la ciencia después de Kuhn dejó de ser una panacea de oro. Hoy, existe y subsiste una crisis en todos los campos y saberes humanos. Crisis relacionada con una forma de pensar reduccionista que lo ha materializado todos los espacios de la vida. El hombre relativizado y materialista inconscientemente ha asumido una cultura de la muerte por encima de la cultura de la vida, más el olvido de los valores, el irrespeto por las personas, las actitudes de intransigencia políticas son cada vez más agudizadas por el ansias de poder , la intolerancia, la contaminación global, y la destrucción de ecosistemas vitales para los seres vivos. Hoy está más que nunca, se pone en boga la vieja interrogante filosófica: ¿En dónde está y hacia dónde va el hombre? Es una interrogante para ser debatida por todos los ciudadanos del mundo. Al desmitificar la realidad humana, al eliminarse gradualmente los valores, al volver la vida mecánica, e irresistiblemente materialista y superflua: ¿Qué sujeto se va a someter completamente a leyes del Estado? Al quitársele el sentido de lo sagrado de un Papá Dios y una Madre Iglesia y el de un deber moral, ya no puede existir semáforos a su paso en luz roja por delante como freno de parada y éste, puede hacer de su vida con lo que mejor le venga en gana, tirarla por un barranco, o destruir la naturaleza sin que haya en lo más íntimo de la conciencia una pisca de remordimiento. En conclusión, el hombre seguirá siendo por los momentos, un ser relativamente religioso, valorante, científico, contaminante, materialista, objetivo, subjetivo, cultural y moral, entre otros aspectos. Son facetas del ser diluidas en el devenir de lo cotidiano como consecuencia de la explosión demográfica, la cual aumenta día a día.
La cuarta etapa epistemológica viene presidida por las modificaciones paradigmáticas de la mecánica clásica y el método clásico de ciencia, por obra de la teoría de la relatividad especial del judío Alemán: Albert Einstein, en la cosmología, y en la nueva física cuántica, en lo relativo a la constitución de la materia. De modo que en el Siglo XX, es cuando comienza la corriente filosófica denominada positivismo lógico. Dicho positivismo fue liderado por los personeros adscritos al Círculo de Viena, mientras que paralelamente a éste, se desenvolvía la física teórica (teoría de la relatividad especial y teoría de los quanta). La nueva física no resultaba compatible con las posiciones filosóficas tradicionales sobre la ciencia. Hasta este momento, la física de Newton se contemplaba como un ejemplo contrastado de la solidez del empirismo y del inductivismo. Sin embargo, las nuevas teorías físicas de la relatividad especial y la de los quanta vinieron a demostrar que las teorías de Newton no eran más que una buena aproximación a la realidad, pero que en definitiva contenía resultados y previsiones inexactas. En la nueva filosofía de la ciencia desarrollada por Kuhn, Hanson, y Lakatos. Los pensadores antes mencionados, basan sus reflexiones de segundo orden sobre la ciencia y en estudios de historia de la ciencia, ajena o propia. De ellos, surgen una nueva imagen de la ciencia compartidas por todos ellos, determinando la siguiente visión sobre el mencionado saber: a) adoptar las ideas de ciencia normal y de revolución en la ciencia, siendo la primera según lo expone Kuhn en su estructura de las revoluciones científicas (1962), una actividad que intenta resolver enigmas dentro de un paradigma, compartido por la comunidad científica y la segunda un período de crisis, durante la cual se sustituye un paradigma antiguo por otro nuevo; b) proceder mediante crisis o revoluciones, con lo que la ciencia no es acumulativa (los problemas nuevos pueden no tener nada que ver con los antiguos o éstos pueden quedar aislados); c) atribuir a los diversos cuerpos de conocimiento pertenecientes a diversos períodos la características de la inconmensurabilidad, lo cual implica que sea difícil o imposible compararlos entre sí; y d) adoptar también cierta postura crítica en lo referente al contexto de justificación, sobre todo en lo tocante al modelo nomológico-deductivo de explicación científica. En resumen, la filosofía de la ciencia instalada por Kuhn se ha convertido en una rebelión contra el positivismo. Al entenderse la ciencia como un proceso dinámico real que tienen aspectos históricos y sociológicos, cuyos sujetos son la comunidad de investigadores en el contexto de descubrimiento y no como una mera construcción lógica de justificación y fundamentación del conocimiento científico. En el distanciamiento de las epistemologías respecto a las posturas mantenidas por el neopositivismo lógico, ocupan un lugar importante las críticas de Popper al positivismo lógico en su lógica de investigación científica.
lunes, 11 de mayo de 2009
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